La clonación de Dolly
La clonación de Dolly
La novedad de la clonación de Dolly consiste en que se trata del
primer clon obtenido de una célula de animal adulto. Fue el resultado
científico de un proceso largo y complejo después de muchas experiencias y
fracasos. Por medio de una biopsia, los investigadores del Instituto Roslin
obtuvieron células mamarias de una oveja Final Dorset. Las cultivaron in
vitro y las llevaron a la fase deseada de su ciclo celular. Cada
célula se introdujo en un ovocito anucleado de una oveja Black Welsh
Mountain. Después de haber aspirado el núcleo, los ovocitos se pusieron en
cultivo y se activaron con un primer impulso eléctrico y a continuación se
fusionaron con las células mamarias siguiendo con una serie de impulsos
eléctricos. De este modo se crearon 277 embriones que se cultivaron en
oviductos previamente ligados de distintas hembras. Se recuperaron 247, y
solamente 29 de ellos habían llegado a las etapas de mórulas y blástulas. Estos
embriones se implantaron en el útero de trece ovejas portadoras y solamente
comenzó una gestación. Con sorpresa, esta única gestación se desarrolló sin
problemas hasta el término, y nació una oveja que recibió el nombre de Dolly.
Fue el primer mamífero que crecería a partir de una célula procedente de un
tejido adulto y con el mismo patrimonio genético de la oveja de seis años que
aportó el núcleo original.
La clonación ya
era un tema estimulante de los imaginarios individuales y colectivos, cuando
las producciones mediáticas a propósito de Dolly (1997) parecieron aprovecharlo
e inflarlo con imágenes traídas de aquí y de allá. El acontecimiento Dolly
produjo un campo privilegiado para leer y analizar las imágenes y
representaciones mediáticas de la clonación. En esa vía, se lo ha considerado
como un caso particular de puesta en escena de discursos evocadores de las
ciencias que invitan al público a reflexionar sobre la producción científica y
sus marcos político, económico, cultural, ético y filosófico. Se trata de un
proceso en sinergia: a partir de acontecimientos científicos, los medios
alimentan un imaginario colectivo sobre la clonación y, a su vez, este
imaginario actúa produciendo información. Dolly es un hecho social y cultural
que debe su complejidad, primero, a su singularidad tecno–científica y,
segundo, a la manera como entró en los imaginarios. Como personaje mediático
(con rostro, nombre, personalidad e imágenes), Dolly cubre necesidades de los
medios y del público, en la construcción de imaginarios.
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